20 de noviembre de 2009
'Pishtacos' asesinaban desde hace 30 años
Por M. Rochabrum
El jefe de la Dirincri, general Eusebio Félix, afirmó que 'Los pishtacos del Huallaga', que asesinaron a decenas de personas para extraerle la grasa y venderla en el extranjero, operan desde hace 30 años y actúan como una 'hermandad' que por generaciones obtuvo millonarias ganancias bajo esta modalidad.


Explicó que esta mafia fue descubierta hace tres meses cuando Serapio Marcos Veramendi Ramírez (27) y su conviviente Enedina Estela Claudio, 'María', fueron detenidos en Lima  por  intentar vender 17 litros de grasa humana que iban a comercializarla a unos extranjeros, pero en vista que demoraban en llegar, decidieron venderla por su cuenta.

"Luego se detuvo a Elmer Castillejos Agüero (29), 'Segundo', en una agencia de transportes, con otro lote de grasa humana. Estos sujetos eran 'pishtacos' que decapitaban a las personas, extraían la grasa del tórax y la vendían a 15 mil dólares  el litro a dos italianos para la elaboración de cosméticos y aceite de maquinarias", manifestó el oficial, quien mostró el aceite incautado a los sujetos detenidos.

Decapitados
Félix dijo que los individuos confesaron que mataban a sus víctimas usando un arma que ellos llaman 'wincha', que consiste en una caja que expulsa una filuda cuchilla (hoz), para decapitarlas.

"Actuaban de manera horrenda y no tenían compasión, ya que quitaban toda la sangre del cadáver y luego de seccionarle los miembros y sacarle los órganos, colgaban los restos en un trípode de madera y colocaban unos cirios que encendían para que con el calor se extraiga la grasa de los restos humanos", contó el jefe policial.

Además, dijo que se estableció que el cabecilla Hilario Cudeña Simón (56), 'Oscar', quien es intensamente buscado, operaba en Huancavelica, Tarapoto, Pucallpa, Huancayo, Tingo María, Valle del Monzón y Ayacucho. "Sus víctimas eran obreros que llegaban a laborar de zonas alejadas y los captaban en cantinas. Preferentemente eran personas de contextura atlética, no muy delgadas ni gordas", explicó el oficial de la policía.

También afirmó que "los detenidos expresaron que intentaron meterse en el tráfico de órganos, pero como no sabían el procedimiento para conservarlos, desistieron de su idea".

Afirmó que esta organización criminal era una 'hermandad' y uno de los sujetos dijo que prefería morir, antes de dar los nombres de sus cómplices, y que de generación en generación transmiten los secretos del 'pishtaco'.

"El perfil psicológico de estos sujetos indica que son cínicos, mentirosos y homicidas, y no tienen remordimiento", dijo el policía.

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