22 de noviembre de 2009
Caín y Abel
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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó por un exquisito puré de papas con arroz, asado jugoso encima, y un sabroso jugo de mango. "María, dicen que la muerte de un hijo provoca el dolor más grande que un padre puede sentir. Afirman que no se le compara a nada y por eso muchos no lo pueden soportar y acaban con sus vidas. Es lo que le pasó al inolvidable Ramiro 'Chocolatín' Castillo, uno de los mayores ídolos de la selección boliviana de fútbol, que en 1997 se ahorcó en su casa con una corbata, tres meses después de la muerte de su hijito mayor, de siete años, víctima de una hepatitis fulminante. ¿Pero te puedes imaginar qué clase de dolor será ver que un hijo tuyo mate a su propio hermano? Es lo que le pasó a doña Alicia Villegas, una ancianita, de 82 años, que a esa venerable edad le tocó presenciar el asesinato del menor de sus vástagos, Mario Nelson Ángeles Villegas (52) a manos de uno de los mayores, Walter Henry (54), quien, según la policía, le descerrajó un balazo justo en el corazón. Todo comenzó cuando le organizaron la bienvenida al hermano mayor, Erick Adolfo (58), un técnico de la FAP en situación de retiro que llegó de Alemania.
Hicieron la fiesta en la casa de este último, en Santiago de Surco, donde abundó el alcohol que hizo salir a flote las rivalidades. Tomaron durante varias horas hasta el día siguiente y, cerca del mediodía, Mario y Walter discutieron no se sabe de qué. Los agentes que investigan el caso señalaron que, al parecer, Walter sacó un revólver que fue disparado dos veces. La primera bala se incrustó en el techo y, la segunda, en el corazón de la víctima. Todo pasó delante de doña Alicia, quien sufrió un shock. ¿Cómo así es que alguien puede matar a su propio hermano? La tragedia bíblica de Caín y Abel, lamentablemente, siempre se repetirá. Como hace poco más de una semana, en Los Olivos, donde Flavio Suárez (43), aparentemente con esquizofrenia, dio muerte a su hermano mayor, Fernando (44), clavándole en el cuello varias veces un filudo cuchillo, y luego lo remató golpeándolo en la cabeza con una pesada barreta. También en este caso, la viejita de ambos presenció el baño de sangre que se originó porque querían internar al asesino en un centro de salud mental, pero él no quiso y montó en rabia. Aunque parezca increíble, con más frecuencia de lo que todos imaginamos se registran en todo el mundo peleas a muerte entre hermanos". Qué pena, no quiero ni imaginarme una desgracia tan grande. Me voy, cuídense.

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