Llegó como todos los días hasta la puerta del club y no pudo entrar. Seis policías contratados delante de la puerta y poco más de 30 mastodontes detrás de ella le impidieron el paso. Eran las 8 de la mañana y Guillermo Alarcón, presidente de Alianza Lima, había sufrido un 'Golpe de estado'. En su sillón ya había un nuevo dirigente, Julio Arango.
"¡Ábranme la puerta! ¡Soy el presidente de Alianza!", gritaba el titular y de inmediato solicitó apoyo al general de la VII Región, Oswaldo Santos Hernández, quien atendió la denuncia y con 50 efectivos del orden recuperaron el control de las puertas del estadio y desalojaron a la seguridad privada que habría contratado el grupo opositor.
Adentro, los directivos Julio Arango, Oswaldo Carpio, Mario Ríos, Martín Pujazón, Miguel del Carpio y Domingo Giribaldi retaban a su mandamás en un duelo verbal. "¡Qué hacen ustedes acá, váyanse todos. Lo que han hecho es ilegal, solo el presidente puede convocar un directorio, no los miembros!", vociferó 'Pocho', mientras del otro lado respondían: "El equivocado eres tú. Estás suspendido, debes irte del club".
Mientras el directorio era un mercado, en los vestuarios Gustavo Costas cancelaba la práctica.
El presidente blanquiazul es acusado de no convocar a directorio en octubre y noviembre, según establecen los estatutos.
'No hay presidente destituido'
"Recuperamos las instalaciones (los dirigentes opositores) han llevado delincuentes y actuado con mucha violencia. Estamos presentando una denuncia penal contra los responsables de estos hechos. Aquí no hay un presidente destituido, el presidente está en funciones y hoy (ayer), en asamblea de socios, tomaremos las acciones para sancionar a estas personas", dijo Alarcón.