El horroroso crimen fue comparado por curtidos detectives de homicidios como los que ejecutaba la bella Sharon Stone en el filme 'Bajos instintos'. Ella escondía debajo del colchón un picahielos con los que acuchillaba a sus amantes en el lecho.
El domingo Mónica María Núñez (46) asesinó a su esposo Hugo León Altamirano (42), gerente de un banco local, a quien le destrozó la cabeza a martillazos en su propia cama, después de haber sostenido relaciones íntimas, según confesó la homicida.
Relató que después de hacer el amor, la calma y la satisfación entre ambos se quebró cuando ella le leyó unos párrafos de un libro de autoayuda sobre cómo educar mejor a los hijos. Afirmó que su marido no le prestó atención y se encolerizó al punto de iniciar una fuerte discusión. La mujer cogió el martillo que escondía bajo el colchón y, cuando su cónyuge le dio la espalda, le asestó más de diez martillazos en la cabeza.
Los experimentados policías se sobresaltaron al ingresar a la habitación y observaron cómo la sangre se encontraba impregnada en todo el dormitorio, como si la hubieran rociado con un chisguete.
Durmió con el cadáver
¿Por qué la mujer se quedó con el cuerpo de su infortunado esposo por más de trece horas? ¿Cómo pudo dormir con el cadáver de su marido aún caliente?, se preguntaban los agentes, que estimaron que el funcionario habría sido asesinado entre las siete y nueve de la noche del domingo, pero la asesina confesa se entregó a la fiscalía a primeras horas de la mañana del lunes.
Sin embargo, vecinos señalaron que la pareja ya no hacía vida en común y que el funcionario bancario llegaba en su moderna camioneta a visitar a sus hijos y se quedaba a dormir solo un día o dos de la semana.
''Antes las peleas eran constantes, pura bulla y escándalos, pero después ya no se escuchaban riñas, era porque el señor ya no vivía en la casa, creo que tenía otra mujer'', confesó una consternada vecina.
Tiempo atrás Mónica Núñez asentó una denuncia en la comisaría de Salamanca por violencia familiar contra su marido. Ella les relató a los detectives que ya estaba cansada de los maltratos tanto físicos como psicológicos de su pareja. Se especuló también que la mujer estaba sometida a tratamiento psiquiátrico y que era infaltable asistente a los rezos del Rosario de la Virgen María en el parque de su urbanización.
Sin embargo, la noche del domingo ningún rezo divino impidió que se desquiciara contra el padre de sus hijos y tiñó de sangre y dolor el chalet de la calle Los Gladiolos 237 de la urbanización 'Los Jardines' de Salamanca.
Agregó que no recordaba cuántas veces lo golpeó con el martillo en la cabeza, pero que la víctima se quedó en el piso en cuclillas cerca al escritorio donde hay una computadora. Cuando ella reaccionó vio que las paredes del dormitorio estaban manchadas de sangre. Sus dos hijos no se encontraban, ya que estaban en casa de su abuela", dijo un detective.
Asimismo, se conoció que en su confesión la madre de familia dijo que, en un primer momento pensó en quitarse la vida, pero desistió de la idea y decidió entregarse a la Fiscalía.