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El Chato Matta llegó al restaurante por un sudado de chita con mariscos. "María, después de tiempo me mandó un mensaje el Chino del Callao. 'Causita -me dijo-, sé que estás resentido conmigo porque me alejé buen tiempo, pero tú sabes que mi novia tiene carácter fuerte y me prohibió que salga contigo. Sobre todo con Pancholón, pues dice que es un viejo cochino y mujeriego. Chato, mi novia está de viaje y tengo día libre, quiero invitarte un pisco Biondi. Después de tiempo soy feliz con una chica de casa, luego de tantos años de cachos y sufrimiento. Creí que me iba a quedar solo para siempre y mi canción preferida era la del gran Polo Montañez. 'Es que yo en el amor soy un idiota que ha sufrido mil derrotas...'. Ahora puedo ver todo claro. Todas esas mujeres se acercaban solo para sangrarme, mentirme y humillarme. La primera fue Karlita, quien me engañó con mi mejor amigo del colegio. Esa vez recibí una llamada a mi celular. 'Chinito, no me conoces, pero se ve que eres buena gente. Esa p... de tu novia te juega sucio. Anda ahorita a su casa. Click'. Llegué y, en la misma puerta de la casa, mi novia chapaba ¡con el partidor! Lo peor es que se interpuso cuando lo iba a reventar a golpes y me botó como un perro. Después, Ceci, la enfermera. A ella le regalaba zapatos y perfumes con mi tarjeta Ripley, pero nunca dejaba que la vaya a recoger al hospital. Una noche de 'Halloween' me dijo que le tocaba guardia. Estuve con Pancho en el salsódromo y picadazo enrumbé al nosocomio para llevarle caramelos y chocolates, pero vi el pasillo vacío y ni la enfermera ni el médico. En eso escuché jadeos 'Ah, ah, ah...'. Me asusté pensando que alguien se estaba ahogando o tenía un ataque de asma. Empujé la puerta ¡¡y vi a mi Ceci en la camilla desnuda con el doctor que se había puesto la mascara del Hombre Araña!! Y todavía me botaron lanzándome un bisturí.
Me dediqué al trago hasta que una vecinita, Nati, sana y tranquila, llegó a mi vida. Estaba tan feliz que quería que mis amigos la conocieran. Una noche la llevé al salsódromo y vi a Pancholón solo. Me dio pena mi maestro, me acerqué con Nati y se la presenté. Esa noche la sacaba a bailar y yo me quedaba en la mesa solo. En eso, Pancho y Nati llegaron cansados. Ella tenía mala cara: ¡¡qué tienes!!, grité. 'Tengo cólicos, me duele el estómago', me dijo. '¡Vamos al hospital! Voy por un taxi', sugerí. 'No amor, Panchito me va a llevar a mi casa. Pide una jarra a mi nombre, espérame'. Y se fueron. Pasaron dos horas y Pancho no regresaba. Me fui a mi casa, solo, triste y abandonado. Se encerraron en La Posada. Mejor no recordarlo. Después tuve a Fiore que me engañó con que tenía 4 meses de embarazo y me iba a dar un chinito. Fuimos al médico con su pichi en un pomito y el doctor me dijo: 'joven, positivo. Usted va ser papá'. Le di 500 dólares para que vaya comprando las cosas y resulta que los orines eran de su hermana que sí estaba embarazada. Pero ahora todo ha cambiado, me voy a casar con una señorita. Esta, ¿también me engañará? No creo'". Pucha, qué tales historias del Chino. Pobrecito. Me voy, cuídense.
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