1 de noviembre de 2009
'Chito' asustó a Pancholón
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El Chato Matta llegó al restaurante por un 'cebiche asesino' con cojinova, erizo y conchas negras. "María, recibí el llamado de mi hermano Pancholón. 'Chato, ven urgente al bar de Felipe, tengo un pisco Biondi de la cosecha que le regalaron a los 'Pet Shop Boys'. Me lo quiero tomar contigo porque eres varón y no largador como el Chino del Callao. Click'. Llegué y Pancho ya estaba movidito. 'Causita, el otro día me invitaron a una fiesta 'caleta' en el sótano de un hotel del Centro de Lima, solo para clientes exclusivos: la tarjeta decía 'disfruta el mejor ambiente para solteros y solteras, noche loca y más'. Me pasó la voz una flaquita que no veía hace años. Me puse nostálgico, recordé que Flavia tenía un cuerpo hermoso y una carita de ángel. Lo nuestro fue un flechazo, en los años que parábamos los miércoles en 'La Ensenada' gozando con la Camagüey. Ella siempre iba con su amiga 'Chito', una china gorda que vestía pantalón verde y botas de militar. La panzona me miraba con ojos asesinos, cada vez que bailaba con Flavia. Una noche me sorprendí al verla bailar borracha con la china bien aparradas. En eso la gorda le metió la mano por abajo de su pantalón y le empezó a besar los senos.

Esa noche me asé y me perdí con la 'burrier', una loca que me secuestraba dos días y no salíamos de mi cuarto para nada. Hacíamos el amor sin parar. Después ella se desaparecía buen tiempo y me traía relojes Gucci y Adidas. Me gustaba la 'burrier', pero no dejaba de pensar en Flavia. No me la imaginaba con esa china horrible que le apestaba la boca a buzón. A la semana siguiente, aproveché que la gorda no fue a 'La Ensenada' y me la llevé a un telo con jacuzzi. Hicimos el amor como salvajes, la hice gritar, llorar, gemir. '¡Me partes. Me partes, gordo. Nooooo!', me gritaba. Al final me dijo: 'Pancho, quise ser vegetariana, pero tú me has hecho ver que la carne es la carne. Me alocas. Seré toda tuya para siempre'. 'Esta noche le diré a la China que me iré a vivir contigo. ¿Me puedes llevar a tu casa?' Pucha, me sacó del cuadro. Flavia me volvía loquito, pero nunca aluciné ni por un segundo vivir con ella. 'La China -me contó-, me compra de todo. Me regaló un departamento, carro y tarjeta de crédito. Además, siempre me dice que todos los hombres son una basura, se burlan de las mujeres'. Me hice el loco y la dejé en su casa. Decidí sacar la cola. No aguanto que nadie me presione. A la semana siguiente estaba bailando con la 'burrier' con la Camagüey y se apareció la gorda con una bate de béisbol para partirme la cabeza. Tenía la voz más gruesa que general del Ejército y me gritaba: 'Maldito, ella es mi mujer. Te voy a matar'. Arranqué en una. La 'Chito' era peligrosísima. Ahora Flavia me invita a una fiesta después de años. ¿Y si se aparece la gorda? No pasa nada". Pucha, ese Pancho es un mujeriego y tramposo. Me voy, cuídense.

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