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¿Qué está pasando en 'Chollywood'? Asesinatos crueles a figuras de la farándula limeña han trasladado las crónicas de Espectáculos a las paginas rojas de Policiales. Francamente, ya parece un guión de una película del verdadero Hollywood. Un libreto muy acorde a una novela negra de los norteamericanos Dashiell Hammett y Raymond Chandler. Solo que aquí no hay un detective privado como 'Philip Marlowe' para desentrañar los homicidios. Digo que tiene todo para ser un filme de cine negro porque los asesinatos en serie, tienen que ver con figuras famosas del mundo del espectáculo. Una artista vernacular de explosión mediática, que vivió una relación lésbica con otra famosa, y un estilista gay convicto y confeso. Un profesional exitoso, que salió de abajo y supo ganarse un nombre en el mundo de las tijeras y los Spa. Marco Antonio encontró a sus 43 años una muerte horrible, en el mejor momento de su carrera. Había celebrado por todo lo alto su cumpleaños el miércoles en compañía de un pelotón de amigos que iban desde Olga Zumarán, Carlos Cacho, Renzo Costa y su prima Malú, Cecilia Brozovich, Adriana Zubiate, hasta productores como Alberto Rojas y Joselito, entre otros. En horas matutinas despuntaba con su participación en 'Hola a todos' con Matías Brivio y Katia Condos.
Cuando mataron a su amigo, el estilista puertorriqueño Roberto Izquierdo, Marco Antonio dijo que tenía una pareja gay estable, por eso vivía tranquilo. Muchos abogados, diplomáticos y estilistas han sido asesinados en el último año, a mano de jóvenes lúmpenes, que ingresaban a sus negocios y hogares 'para embriagarse y tener relaciones sexuales', según los partes policiales. Alicia Delgado fue brutalmente acuchillada, Marco Antonio, estrangulado. El, o los homicidas, le colocaron la camiseta de su 'U' de toda la vida en la boca. Estas muertes me recuerdan la película 'Los ojos de Laura Mars', de Brian de Palma. Pero aquí no hay un asesino en serie. Hay una serie de crímenes que tiene a gays en la mira. Pero el asesino no es uno. Puede ser cualquiera, porque buscar compañía eventual en chiquillos de barrios marginales o discotecas de ambiente, tiene sus riesgos mortales. Marco Antonio lo sabía muy bien, su amigo puertorriqueño pagó caro recoger a 'La Roca' y 'Melcocha', dos fletes conocidos del parque Kennedy, que lo asesinaron en su departamento para robarle un TV plasma, dólares y unas zapatillas de marca. Carlos Cacho, desolado por la muerte de su gran amigo, sentenció: 'el próximo soy yo'. Este crimen me estremece. Mañana continúo. Apago el televisor.
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