Esta mujer ha hecho historia. Ha dirigido la final del Mundial Femenino Sub 17 de Nueva Zelanda. La chica que se alista a responder, ya puso su nombre en el museo del fútbol. Silvia Reyes es una mujer simpática, de sonrisa agradable y cuerpo sensual. Coqueta por naturaleza, suele ser una dama dura dentro del campo de juego y ella tiene sus razones.
Silvia, te has convertido en un lujo para nuestra patria...
Para mí todo fue muy emocionante. Viví algo increíble en la final y fue una enorme responsabilidad. Me había metido tanto en la cabeza que debería estar detrás de la jugada, que en pleno choque una pelota se estrelló en mi espalda.
¿Y no te reclamaron?
Normalmente, en el extranjero, casi no reclaman. Es en el Perú, donde siempre están cuestionando las decisiones de los jueces.
¿Y los peruanos son de lanzarte piropitos?
Algunos son de decirte: 'Hey, bonita, ¿qué cobras?' o 'muñequita, te equivocaste'. Pero inmediatamente les respondo. 'Qué pasa, señor?' Es que uno sabe cuando están con segundas intenciones.
¿Eres de entrar muy arregladita a la cancha?
Claro, soy mujer y siempre tratamos de vernos bien. Incluso ustedes han puesto que me pinto demasiado. La FIFA también ve el aspecto estético de las árbitras. El uniforme que nos confeccionan es entallado. Pero que quede claro, no trato de impresionar a nadie.
¿Te han querido 'linchar'?
Una vez, dirigiendo en la Liga de Mala, levanté el banderín y se anuló un gol. El jugador se me vino encima y como se dio cuenta que era mujer, se fue donde el juez principal y le metió un manazo. El público se quería meter, menos mal había malla y no podían ingresar.
¿Has ido a canchas de barrio?
Yo debuté dirigiendo en 'La Balanza' en Comas. Me advirtieron que ese sitio es muy bravo, pero me dije: 'Acá corro y hago un buen trabajo o al final ellos me corretean'. Hice lo primero y todo salió bien.
¿Cuál es el momento más terrible que te ha tocado vivir?
Un partido Sub 20 en la cancha Correo y Telégrafos de Breña. Ese día un chico le partió la pierna en dos a otro. Los médicos lo agarraron de la rodilla y su pie parecía de trapo. Me quedé plasmada y lo peor vino después. Los papás y demás compañeros del lesionado querían lincharlo al muchacho.
Perdona que haga un paréntesis, pero siempre he creído que para ser réferi tienes que tener alma de justiciero.
Puede ser, porque yo quería ser policía. Ya me había presentado y justo cuando iba a dar mi examen, tuve que dar la última prueba para graduarme de árbitro y decidí quedarme en esta profesión.
Hace poco Edwin Pérez abrazó a un juez cuando lo expulsó, ¿qué harías si te sucede a ti?
Siempre evito el contacto, por eso cuando sanciono algo estiro mi brazo y así evito el acercamiento.
¿Y si viene David Beckham?
Igualito. Yo no mido a los jugadores por famosos, bonitos o feos. Siempre trato de ser lo más imparcial posible.
¿Quisiste agarrarlo a cachetadas al uruguayo Mario Leguizamón, que te dijo de todo?
Sabes que yo no lo escuché, fue mi asistente quien me avisó que me había insultado y por eso lo expulsé. Los futbolistas no reconocen sus erorres y hay algunos que para la gente están reclamando con normalidad y te dicen barbaridades.
¿Cómo es eso?
Que vienen agachados con las manos atrás y te gritan. Por eso muchas veces cuando les muestran la roja, la gente se altera y cree que uno está cometiendo una injusticia.
Bueno, ahora vayamos a Nueva Zelanda, donde fuiste protagonista.
Es un país donde se piensa mucho en la salud, también en el medio ambiente y cosas extrañas me tocó vivir.
Cuéntamelas...
Primero, los carros se cuadran a la izquierda. Segundo, cuando llegas a una esquina y quieres cruzar la pista, aprietas un botón del poste del semáforo y la luz cambia, tú mismo detienes los carros y pasas.
¿Te dieron ganas de quedarte a vivir allá?
No, porque uno extraña el Perú. La familia y la comida, que no se parece a ninguna. Sin lugar a equivocarme, es la mejor en el mundo. En otros lugares le echan poca sal y un aderezo medido. En esos países no ves gente gorda y si muchos llenos de salud, pero es tan rico comer con todos sus ingredientes.
Después de estar en una final del mundo, ¿ya soñarás con un clásico?
Eso jamás lo he pensado. Voy a dirigir lo que me asignen. Es como tú le dijeras a tu jefe quiero entrevistar a Lionel Messi, pero a Tévez no. Eso sería ser desubicado. Uno, como los periodistas, tiene que estar preparado para ir donde te ordenen.
Hablamos de todo, ¿pero cómo va el corazón?
Esta latiendo muy bien.
¿Enamorada?
De la vida, ja, ja, ja.
¿Próxima a casarte?
Puede ser, pero si me lo proponen, ustedes serán los primeros en enterarse porque en esa columnita sacan toda la vida privada.
O sea que tienes un amor.
Claro que sí, mi familia, mi madre, mi hija María de los Ángeles.
Mucha suerte y felicitaciones al novio.
Gracias, se las haré llegar.
Es verdad entonces, estás comprometida.
Puede ser, quizás ya les dé la sorpresa.
Una final, prometo que es la última. ¿Te ha acosado algún instructor?
Jamás. Ni siquiera una insinuación, pero ten por seguro que si lo hicieran, lo denunciaría en el acto.