31 de agosto de 2008
El 'Faraón de la salsa'
Por: El búho
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Este Búho no puede permanecer silencioso, ante el inclemente ataque que viene recibiendo el maestro Oscar D' León. Quienes iniciamos nuestro tránsito a la adolescencia, viendo cómo nuestros padres rumbeaban con 'Llorarás' (canción de la 'Dimensión Latina', con la voz del tremendo sonero venezolano) no podemos dejar de sorprendernos. A fines de los 70, ya como solista, jaló al gigante pianista 'Culebra' Iriarte y dio la hora con 'El que siembra su maíz', la reedición de un clásico: 'El manicero' y un tema de un peruano, Erasmo Díaz, el vals 'Sincera confesión'. Gracias a Oscar, el tema cobró vigencia continental, y el 'bigotón' le agregó un coro salsero y sandunguero: '¡Quiero que seas, todita para mí/Toda la vida, todita para mí!' Después vinieron más hits: 'Detalles', 'Mis hijos', 'A mi papá', 'Comunicándonos'. D' León siempre fue ídolo en el Perú. Sus giras eran multitudinarias. Llegaba a los canales como si fuera un presidente. En esos años las bailarinas de los 'café teatro', como 'La gata caliente', se morían por el negro. Iban a sus conciertos y pugnaban por conocerlo en el lobby del hotel. Pero él solo tuvo ojos para la más mandada, 'la pequinesa', como llamaba Guido Monteverde -en su columna de 'Extra'- a Gisela Valcárcel. Oscar se conmovió cuando conoció a una juvenil Gisela, a quien le dio protagonismo tomándose fotos con ella, entre besos y abrazos.

Me parece ridículo que ahora digan que 'El faraón' hizo todo eso para 'marketearse'. Increíble. ¿Quién era Gisela en esos años? Ni siquiera trabajaba en televisión, ¡mientras Oscar era una estrella! Pasaron los años y una Señito, ya casada con Roberto Martínez, le hizo una emboscada en su programa. El maestro llegó para saludar a un viejo amor. Gisela lo trató de 'usted' y hasta de 'viejo'. No hay nada que encoleriza más a un varón cuando una mujer, a la que hiciste vibrar, pierda la memoria y todavía se haga la ofendida en televisión. Pero la vida le da revanchas a un grande como el sonero. Llega al Perú nuevamente y, ante los disfuerzos de Gisela, que coquetea por el rating, pero se hace la difícil ante un viejo lobo con bigotes, Oscar recibe el regalo de la juventud de una Mariella Zanetti ávida de revanchas. No es casual que mientras besaba al sonero dijera en cámaras, como sacándole cachita a su mamá: ¡¡mira, mami!! y por dentro (para que te mueras de envidia). Porque Oscar trasciende el tiempo. Porque los viejos tramposos nunca mueren. Apago el televisor.

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