|
Este Búho ya está harto del culebrón del 'pizzero' y Daysi. En verdad, estuve harto desde el primer día que me topé con su existencia, allá por fines de la década de los 90, en el siglo pasado. Era un lunes de verano, el día de mi descanso y estaba en uno de los locales de toboganes recién inaugurados del sur, junto al actual director de este diario y su familia. Para nuestra mala suerte, la presencia de una troupe ruidosa desgració nuestro descanso: ¡Era el elenco íntegro del programa de 'La chola Chabuca' en la época del boom de los chicheritos: 'Skándalo', 'Joven Sensación', 'Huracán' y 'Tornado'. Junto a ellos, la crema y nata de las bailarinas del momento, que mojaban los sueños de adolescentes libidinosos: Tula, Mariella, Azucena, las hermanas Herrera, Mónica Adaro, Maribel y Eva María. Pero había una bailarina que no se acoplaba a esta provocadora mezcla de chicheritos y vedettes, que marcaba ebullición y encuentros cercanos después de unas chelas, cuando asomaba el sunset y terminaban las grabaciones. Daysi Ontaneda permanecía en bikini, un gordo que pensábamos era su guardaespaldas, no dejaba que ningún curioso la rozara o la mirara. A todos observaba con ojillos homicidas. Era gracioso y patético a la vez, pues, por esa época, era un secreto a voces que la Ontaneda vivía una tormentosa relación con el 'Chato' Barraza, firmemente casado. Sin embargo, alguien aseguró, al borde de la piscina, 'el Chato ya fue. El gordito es el firme, tiene billetón y está loco por la rubia con su plata. Solo le pide que olvide al Chato. Todas las bailarinas la envidian. Estuvo con Fanny y con varias más, pero Daysi es su bobo'. Nunca imaginé que esa curiosa pareja que recién se iniciaba, terminara como lo hacen ahora. Con terribles acusaciones de amenazas de muerte, con alusiones a contagios del terrible Sida, hablando que en 'la casa donde viven hasta las cucarachas son alquiladas'. Y lo peor no es que se casaron por lo civil o la iglesia, sino que tienen hijos y se están destruyendo. Los agreden a ellos, a la familia, al amor verdadero que existe, hasta a los que realmente sufren de un terrible mal como el Sida. Hasta a las pobres cucarachas de su casa las agreden. Son una ofensa a todo lo bueno que puede significar una relación de pareja. Apago el televisor.
|