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Durante 20 años, la violencia senderista y el terrorismo de Estado desangraron al país. Según el informe de la Comisión de la Verdad, la guerra interna dejó 69 mil muertos. Muchas de esas masacres, como la de Lucanamarca o Putis, tal vez nunca encuentren responsables. Sin embargo, 69 de aquellas vidas inocentes tienen dos culpables materiales: el teniente Juan Rivera Rondón y el subteniente Telmo Hurtado, 'Carnicero de los Andes'. En el 2006, estos asesinos uniformados fueron capturados por la Interpol en Estados Unidos. Niños, mujeres y ancianos fallecieron bajos sus órdenes, atravesados por balas sin siquiera saber de qué se les acusaba. Hace dos días Rivera, cómplice de esta carnicería, ha sido traído por fin a Lima y deberá responder por esas vidas. Fue una infausta mañana de marzo del 85, las patrullas 'Lince 7' y 'Lince 6', comandadas por Hurtado y Rivera, respectivamente, llegaron a la comunidad de Accomarca, en las alturas de Vilcashuamán, en Ayacucho. Wilfredo Mori, jefe del Comando Político Militar de la zona, les ordenó la eliminación de las huestes senderistas que merodeaban la quebrada de Huancayocc. Al llegar a Accomarca, los militares reunieron a 69 pobladores en la plaza con el pretexto de una asamblea. Sin juicio previo, los encerraron en tres casas y dispararon a mansalva. Luego arrojaron granadas y prendieron fuego. Similar técnica usó el infame ministro de Napoleón, José Fouché, 'El carnicero de Lyon', quien agrupaba a sus enemigos y los abatía a cañonazos en una fosa 'para ahorrar municiones'. En el informe se consignan 23 niños entre las víctimas, cuya sangre derramada tiñó, una vez más, la triste tierra ayacuchana por el solo hecho de tener un 'color de piel sospechoso'. Cuando se le preguntó al 'Carnicero de los Andes' por qué ordenó disparar contra los pequeños, esgrimió una escalofriante teoría: 'Desde niños son adiestrados con la doctrina comunista y también se volverán terroristas'. Rivera y Hurtado huyeron como las ratas que eran y se refugiaron en USA. Hoy los norteamericanos han extraditado al primero, pero falta el otro, el siniestro y psicópata Telmo Hurtado. La justicia tarda, pero llega. Apago el televisor.
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