Este Búho está convencido que la 'periodista' Daisy Ontaneda nunca imaginó el tremendo marketeo que le resultaría mostrar, en el primer número de su revista, a la bailarina Leysi desnuda. Pero el escándalo armado, coincidentemente por algunos congresistas grises y opacos, que se mantienen mudos ante los flagrantes casos de tráfico de influencias y contratos a empleados fantasmas, nos hace olfatear que se cocina una pestilente olla de psicosociales. Chile se arma y no respeta los acuerdos de convivencia pacífica y el ministro de Defensa -que más parecía al imitador Carlos Álvarez- se pone eléctrico al ver a Leysi y pretende denunciarla penalmente. ¿Por qué tanta payasada de políticos con rabo de paja? No creo que solo sea porque estamos en temporada circense. La opinión pública exige cambio de ministros, en el Congreso se sacan los ojos por la presidencia, hay violaciones, saqueos y caos en las carreteras, pero los políticos hacen cuestión de Estado por Leysi en una revista nueva de escasa circulación. ¡Por favor! Algunos congresistas solo están haciendo el ridículo. En todo caso, los únicos que tienen derecho a juzgar a Leysi son los mañosos que vieron diez veces 'Mañana te cuento 2', pues querían ganarse con más fotos en traje de Eva. El verdadero escándalo lo han protagonizado los 'padres de la patria' que pretenden quemar, en la hoguera, a la modelo. Justo cuando se viven días siniestros en el Congreso. Horas de increíbles conciliábulos y traiciones, todo para elegir al nuevo presidente del Legislativo. El Apra está desesperado porque Velásquez Quesquén puede perder ante la oposición. Los acuerdos auspiciados por este congresista han sido grabados y difundidos. Allí sus 'protegidos', dos parlamentarios de la peor calaña, llegan a decir: 'primero no está el país, sino nuestro bie-nestar'. Esta escandalosa confesión se hizo en la presencia de Velásquez Quesquén, aspirante a la presidencia del Congreso. Ese sí es un escándalo. Apago el televisor.