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El fotógrafo Gary llegó al restaurante por una trucha a la parrilla con papas doradas, ya que es el año de este tubérculo. "María, aún sigo furioso por la actitud del congresista nacionalista por Huancavelica, Miró Ruiz Delgado, quien mató a sangre fría (de un balazo) a un perrito, porque 'atacó a sus gallinas y pollitos'. En primer lugar, el parlamentario nacionalista es un cínico de la peor calaña, pues inicialmente negó en todos los idiomas haber disparado contra el indefenso 'Matías'. Se burló, varios días, de su acongojada dueña y su familia. Demostró ser un mentiroso de siete suelas. Después, abrumado por las pruebas, por la protesta justa de los agraviados y sus vecinos, y presionado por su propio partido, no le quedó otra que salir con el rabo entre las piernas y reconocer que es un mentiroso y asesino de indefensos animales. Pero también es un cobarde, porque le echó la culpa de sus mentiras a 'la presión de la prensa' y a una 'cortina de humo'. "Cogí una carabina de caza menor y disparé tres veces sobre los perros con el fin de espantarlos", dijo, al ofrecer disculpas públicas a Wendely Cárdenas, dueña del perrito. ¿Desde cuándo uno necesita espantar perros a balazos? ¿Este tipo podrá dictar leyes para pacificar el país? ¿Se le podrá creer alguno de sus discursos e iniciativas? Y lo peor es que ni siquiera tiene licencia para portar armas. Esto es un delito y por eso lo deberían condenar con 15 años de cárcel. El Congreso no debe tener a un sujeto con evidentes desequilibrios psicológicos en sus filas. Que lo castiguen y lo inhabiliten. Su posición no tiene argumentos, ni siquiera Ollanta Humala, líder de su partido, lo puede defender. Los congresistas deberían ser sometidos a exámenes psiquiátricos antes de postular, para que no pululen psicópatas 'encaletados' en el Hemiciclo". Pucha, me voy indignada. Que a ese congresista le den una sanción ejemplar por cruel y mentiroso. Cuídense.
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