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El fotógrafo Gary llegó al restaurante por sus frijoles batidos con harta papada de chancho y su seco de carnero. "María, ¿qué sucede en Lima? Cada día tengo que cubrir crímenes horribles. En la madrugada con el redactor lechucero, 'El Sonámbulo', pero también en la mañana con 'La pequeña Lulú', redactora de policiales de día. 'Gary, no podemos tomar desayuno, hay un asesinato en clave de máxima seguridad, según la policía. Es en Miraflores'. Llegamos y encontramos a una mujer morena que gritaba y maldecía en inglés. Tuve que tomar las fotos, pues era mi chamba, cuando salió 'Lulú' con cara de papel. 'Gary, hay algo horrible allí adentro. La hijita de la morena, que es sudafricana, está muerta. Un maldito no solo la estranguló, sino que hay pruebas evidentes de violación. Me lo acaba de confirmar Cachito, mi pata policía'. Lulú entraba y salía del edificio miraflorino. Mientras los ludópatas ingresaban como zombies a dejar su dinero en la nefasta máquina del póker del casino 'Atlantic', para que Machi gaste su dinero con Viviana Rivasplata, al frente, en el edificio 'Leuro', un maldito violador abusaba de Alenda, una niña de 8 añitos, hija de la sudafricana, que nació y creció en el penal de 'Santa Mónica'. La africana, al salir, se regeneró y trabajaba como profesora de inglés. Además, Mary Ann Cockman frecuentaba la iglesia anglicana Good Shepard. Una vecina -me dijo Lulú- me dateó que la chiquilla no aparentaba ocho años, era altita y espigada. Además, muy amiguera. Tal vez por eso, el sicópata se ganó su confianza. Mi pata, Cachito, me dijo que han encontrado una bolsa de 'chizitos' a medio comer. La mamá jura que nunca en su vida compró 'chizitos'. Los tigres de Homicidios están seguros que el asesino los adquirió para ganarse su confianza. Allí se pueden recoger las huellas dactilares, a no ser que el criminal haya usado guantes porque, al parecer, fue salvajemente cuidadoso. Encontraron, también, una caja de preservativos y faltan dos. Pudo lanzarlos al inodoro. Si es así, se trataría de un violador en serie, que sabía muy bien cómo actuar y no atacó por estar borracho o drogado. La madre ahora llora, pero las vecinas aseguran que dejaba muy sola a la niña. Ella paraba en el departamento o en la calle sin nadie que la cuidara. 'Eso puede resultar fatal en la Lima de hoy', reflexionó Lulú". María, esta chamba en policiales me va a dejar como un fakir, no me dan ganas de almorzar como antes". Pucha, me voy destrozada. Que agarren a ese maldito y le hagan lo que se merece en la cárcel. Cuídense.
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