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Fujimori no está preso. En su 'chalet', después de llegar de dormir en la Sala que lo juzga, se da un baño de agua calientita y chatea con su esposa, la mafiosa Satomi, quien le informa en qué está invirtiendo todos los millones que le dejó en Japón, dinero robado por supuesto de las arcas peruanas. Luego espera que se aparezcan sus invitados. Llegan todo el día con comida, licores, videos y otras provocaciones, pues se lucen en carros con lunas polarizadas y nadie los revisa. Me pregunto: ¿es eso una prisión? 'Sancho Panza' va todos los días, la congresista Cecilia Chacón se quedó el viernes 9 de mayo hasta las 11 de la noche. Son datos extraídos de una investigación periodística. ¿Qué puede conversar a esa hora a solas con esa congresista? Alfredo Miranda es el coronel encargado de la seguridad externa del penal. Es él quien deja ingresar los automóviles de los legisladores del 'Chino'. Una vez que pasan ese control, llaman por teléfono al director del penal, quien pertenece al Inpe e ingresan sin problemas. Kenji, Keiko, 'Sancho Panza', Valle Riestra y Pando, son caseritos en las tertulias del japonés. Resulta contradictorio que la 'cachetona' pretenda engañar a la opinión pública diciendo que su papá está abandonado a su suerte en una cárcel. Mentira. ¿Por qué, si quedó demostrado que Fujimori y Montesinos eran socios y siameses, el primero está en la Base Naval y el segundo, en un 'hotel'? ¿Será por eso que los congresistas, comandados por Keiko, le salvaron el pellejo al ministro del Interior, Alva Castro en el Congreso? Una cosa es el amor de una hija a un padre y otra muy distinta, por ese sentimiento filial, volverse su cómplice. Hasta ahora, no he oído a Keiko pedirle disculpas al país, porque estudió en una exclusiva universidad privada norteamericana con la plata sucia que robó Montesinos y se la entregó a su padre. ¿No era que Fujimori solo ganaba 2 mil soles mensuales? Cuando el 'Chino' vio que su esposa Susana no se iba a prestar a su juego como Primera Dama, para adueñarse de las donaciones del Japón, la sacó y la encarceló en el SIN. Keiko no solo no defendió a su madre, sino que la reemplazó y los 300 mil dólares de ropa donada que se hicieron humo motivó que la denunciaran penalmente. Esa no es la labor de una congresista honesta. Apago el televisor.
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