|
Alberto Fujimori es un hombre que no puede ocultar sus temores ni afrontar el peligro. Es un cobarde. Hay casos concretos: cuando los militares institucionalistas quisieron derrocar al dictador para instaurar la democracia, no se quedó en Palacio. Corrió en pijama a refugiarse ¡en la Embajada de Japón! Cuando lo trajeron de Chile extraditado, le lloró a los policías en el avión para que no le pusieran marrocas. Y ni bien pisó tierra peruana, puso una cara de terror que mostraron todos los diarios y policías presentes aseguran que un líquido tibio se deslizó por su entrepierna y mojó sus pantalones. En la Sala que lo juzga nuevamente le vi ese rostro pálido, aterrorizado. Fue cuando ingresó el general Rodolfo Robles. El 'Chino' ya intuía que ese testimonio lo iba a hundir. Robles no es un gatillero del 'Grupo Colina'. Es un general que se jugó la carrera por denunciar los asesinatos y la violación de derechos humanos de la dictadura. Desde lo alto supo que el 'Chino', Montesinos y Hermoza crearon el sanguinario 'Grupo Colonia'. Como buen cobarde, se sabe perdido y ya no le hace caso a su abogado. Prefiere coordinar con su hija, la cachetona Keiko. Quiere aprovecharse que tiene problemas de salud para que la congresista la pegue de artista dramática y pida que lo suelten 'por humanidad'. ¿Qué humanidad se le puede tener al hombre que planeó y aprobó el asesinato y la quema de los cuerpos de los estudiantes y profesor de La Cantuta? ¿Tuvo piedad cuando aplaudió la matanza de Barrios Altos, donde murió un niño? ¿Nos puede importar su lengüita, esa misma que defendió las cuentas secretas de millones de dólares que tenía el 'Doc' en el Banco Wiese? Esa boca chueca, con la que pretende pedir clemencia, fue la que ordenó que le paguen de la plata de los peruanos (15 millones de dólares) al 'Doc' como CTS. En Lurigancho, la mitad de presos agoniza y ni siquiera los mandan al hospital. Fujimori tiene un médico 24 horas y enfermeras. Es un ladrón que robó 62 millones de dólares del SIN, según denuncia de la Superintendencia de Banca y Seguros. Educó a sus hijos en Estados Unidos gastando un millón de dólares, también robados del Estado peruano. Recibió más de 200 millones de dólares solo en comisiones por la compra de armas. Allí no le dolió la lengua. Apago el televisor.
|