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El fotógrafo Gary llegó un poco tarde por sus tallarines rojos con pollo, su papa a la huancaína y su tecito para calentarse. "María, el presidente Evo Morales fue la atracción en la cancha de la UNI. El boliviano con la '10' en la espalda se ganó a la gente en el partido que jugó con las viejas glorias peruanas de México 70, encabezados por el gran capitán Héctor Chumpitaz y Julio Meléndez. Fue la 'aduana' de su equipo en el mediocampo y también hizo gala de un gran físico. Los asistentes a la llamada 'anticumbre' se deleitaron y corearon su nombre cuando de un taponazo le metió un gol de penal al 'Chevo' Acasuzo. Pero la alegría de su rostro y los abrazos de felicidad contrastan mucho con lo que pasa en su tierra. Hay un sector de bolivianos que quiere separarse de la nación sureña y él acaba de estatizar varias empresas transnacionales, espantando a la inversión extranjera. Es cierto que las compañías mineras deberían pagar más impuestos y dejar las regalías que merece una nación como Bolivia, pero hay que reconocer que estatizar y violentar los derechos de la propiedad privada atenta contra la democracia y no es la forma correcta de conseguir el desarrollo de un país. Lamentablemente, Evo está siendo influenciado por el chavismo y castrismo que manipulan parte del continente americano. Pese a todo, Morales demostró antes, durante y después del partido con las viejas glorias del balompié peruano, que tiene mucho carisma y arraigo popular. El fútbol es el rey de los deportes, por lo que resulta muy positivo para el presidente boliviano vestirse de corto y dar un espectáculo con la redonda. El estadio estuvo lleno y, salvo algunos insultos de los ultras a la prensa y los empujones de la seguridad de Evo con los reporteros, fue una fiesta popular. Este tipo de eventos despierta el interés de la gente, imagínate si Maradona hubiese venido, el encuentro habría sido un espectáculo más grande aún. Lamentablemente, el 'Pelusa' brilló por su ausencia y dejó con los crespos hechos a los organizadores". Pucha, mi amigo Gary tiene razón. Estas actividades acaparan la atención del público que necesita de distracciones sanas. Me voy, cuídense.
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