24 de mayo de 2008
Verdaderos ídolos
Por: El Búho
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  • Los amantes del fútbol sienten vergüenza ajena con lo que le sucede al 'Cholo' César Ccahuantico. Puede que no tenga nada que ver con el robo, pero el solo hecho de ser amigo de delincuentes en actividad ensucia su imagen. Los futbolistas, desde siempre, han sido objeto de admiración. Recuerdo, de niño, cuando los mundialistas de México 70, como Teófilo Cubillas, llegaban a la Unidad de Mirones para visitar a alguna amistad. Decenas de niños nos pasábamos la voz, después los padres y en procesión llegábamos hasta la casa  del privilegiado que abría las ventanas orgulloso para que los vecinos vieran cómo departía con el ídolo. Una tarde, pocas horas antes de su matrimonio, en plena lluvia torrencial de febrero en Lima (¿?) Roberto Chale llegó a Mirones para dejarle el parte a la familia de Adriana y Marga Swayne. Esa vez, la procesión acompañó al hoy 'Abuelo terrible' hasta la casa, pero de un hogar salió un paraguas para que Roberto no se mojara. Eran ídolos muy queridos. Ni qué decir de Hugo Sotil, quien no podía rechazar un vasito de cervecita heladita y otro, y otro, y salía movidito. Igual Percy Rojas, Lucho Cruzado, Juan Carlos Oblitas o 'Chito' De la Torre. Hoy, los jugadores huyen de los hinchas. Tienen un sentimiento de culpa. Hablo de Claudio Pizarro, por ejemplo. Salvo casos excepcionales, como '-ol' Solano, que nunca perdió el contacto con la tribuna y la calle que lo vieron crecer como profesional, los demás parecen actores de cine, hasta caminan con 'chalecos'. Pero lo de Ccahuantico ya es una vergüenza. Su currículum está lleno de incidentes policiales, agresiones hasta a mujeres. Qué diferencia con otros cholos del fútbol, como Sotil, el recordado 'cholo' Aparicio de la 'U'. Este 'cholo' perjudica a los bravos y pujantes jugadores de las provincias de la sierra, bravos en la Copa Perú. Así lo declaren inocente, Ccahuantico, junto a Waldir, sentaron un precedente que nunca deben olvidar los futbolistas: un deportista es agua y un delincuente es aceite, nunca se pueden mezclar. Apago el televisor.
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