En el libro 'Second Book of Marvels', publicado en 1938 por Richard Halliburton, se afirmaba que la Gran Muralla China es la única construcción humana visible desde la Luna, y la publicación de 'Ripley, aunque usted no lo crea' de la misma década, aseguraba algo parecido. Esta creencia ha persistido, y se ha convertido en una especie de leyenda urbana e incluso se ha incluido en libros escolares. De hecho, la Gran Muralla tiene únicamente pocos metros de ancho -de un tamaño aproximado al de las pistas de carreteras y aeropuertos- y es casi del mismo color que el suelo que la rodea. No es posible verla desde la distancia de la Luna y, mucho menos, desde Marte. Si la Gran Muralla fuera visible desde la Luna, sería fácil verla desde la órbita terrestre, pero desde ahí es apenas visible y únicamente bajo condiciones climáticas perfectas. No es más visible que otras construcciones humanas.
El astronauta William Pogue pensó que la había visto desde el 'Skylab', pero descubrió que de hecho miraba al Gran Canal de China, cerca de Beijing. Pudo ver la Gran Muralla con binoculares, y concluyó que 'no era visible a simple vista'.