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El fotógrafo Gary llegó al restaurante por un cevichito y su arroz con mariscos. "María, no puedo dejar de horrorizarme de la muerte de una joven israelí, de solo 22 años. Su cadáver fue encontrado en la desolada zona de Sachaca, en Arequipa. La jovencita, quien era periodista en Israel y trabajaba en la radio 'Gakei Tzahal' del Ejército de su país, fue violada y los malditos que la atacaron le pegaron con un objeto contundente en la cabeza, pues ella, seguro, se defendió fieramente. Después, la estrangularon, le ataron una bolsa de plástico en la cabeza y la arrojaron en un paraje inhóspito. Lo trágico es que la joven llegó al Perú sola para hacer turismo. El primer grave error. Ni a un país del primer mundo se va solo a recorrer las calles, sobre todo, cuando se es joven y obligatoriamente se va a vivir intensamente la vida nocturna, donde abundan desadaptados y psicópatas que existen en toda sociedad. Pero que una mujer se meta a 'turistear' sola en países del Tercer Mundo como el Perú, México, Colombia o Brasil, es casi un suicidio. Hay decenas de casos de extranjeras asesinadas y violadas en Acapulco, Guatemala, Venezuela y Río. Perú no es la excepción. La imprudencia de la israelí (que de ninguna manera justifica la salvajada cometida por delincuentes en Arequipa y debe llevar a cazarlos como los que son, hienas que enlodan el nombre del país) se agranda, porque su madre conocía muy bien el país, pues residió aquí y lo primero que le dijo es que no viaje sola. Su hija no la escuchó. Otro gravísimo error: no tomó una agencia de viajes para hacer un tour al Colca y prefirió hacer 'city tour' en Arequipa, aquella noche del feriado 1 de Mayo. Si hubiese tomado algún paseo con una empresa de turismo seria, estaría viva. Quién sabe con qué salvajes se encontró en los bares arequipeños que son muy movidos, según se pudo leer en un informe de 'Somos'. La joven Tamar Shahak Better sabía lo que era el peligro, pero nunca imaginó que en el Perú, en algunas zonas, habitan individuos que no tienen ni los códigos de las zonas de guerra convencional, que ella conocía muy bien, pues era corresponsal del Ejército. Esos malditos que la mataron no se manejan por ningún código". Pucha, mi amigo Gary tiene razón en estar indignado. Me voy triste, cuídense.
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