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Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un espectacular sudadito de pescado que tanto le gusta. "María, si bien es cierto que nuestro país se encuentra experimentando un 'boom' en las construcciones, lo que causa preocupación es que algunos inescrupulosos empresarios se meten a este lucrativo negocio solo para llenarse los bolsillos y hacen laborar a los trabajadores en condiciones, francamente, deplorables. Y para muestra tenemos lo ocurrido en la avenida Reducto, en Miraflores, donde cuatro obreros de construcción civil murieron aplastados. Las primeras investigaciones dan cuenta que en esta obra no se contaba con un ingeniero de seguridad y, por esta razón, se cavó sin supervisión alguna. Producto de esta negligencia, toneladas de roca y tierra cayeron encima de los humildes albañiles, quienes jamás pensaron que el fin de sus días llegaría así. ¿Dónde estaban los supervisores del Ministerio de Trabajo y de la Municipalidad de Miraflores? Acá hay mucho por indagar. No vaya a ser que haya algo turbio detrás y por eso se continuó con la ejecución de un trabajo que no contaba con las mínimas medidas de protección y, para colmo de males, los trabajadores no estaban en planilla y no contaban con un seguro. ¿Qué dice el alcalde Manuel Masías?
Ahora, lo que causó mayor indignación fue ver a los familiares de las víctimas en la puerta de la Morgue Central de Lima. Ellos no sabían cómo hacer para retirar los cuerpos de sus seres queridos. Su humilde condición no les permitía hacer los pagos de rigor. En ese momento, los representantes de la compañía constructora 'J.J. Ingenieros SAC' brillaban por su ausencia. Luego, ante la insistencia, tuvieron que hacerse presentes. Sin embargo, la ineptitud de esta empresa no acaba con la muerte de sus trabajadores, sino que han dejado a la familia Pinglo, que vive al costado de la fatídica construcción, en la calle. Trabajaron tan mal, que movieron todos los cimientos de la casa donde viven hace 50 años. Este hogar ha sido declarado inhabitable. Ojalá las autoridades hagan pagar, a estos malos empresarios, todo el daño que han causado. ¿Quién va a velar por las viudas e hijos de los albañiles fallecidos? Pucha, mi amigo tiene razón, hay mucha explotación a los trabajadores y el gobierno no hace nada. Me voy, cuídense.
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