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Mi amigo taxista, el Chato Matta, llegó al restaurante por su quinua atamalada con asado de carne de res y un jugo de cocona heladito. "María, me quedo con la boca abierta cuando me entero por el abogado de 'Gorrión', la actriz y esposa de 'El Zorro', que el tremendo galanazo internacional con harta chamba y dólares en Colombia y Miami, no pasa los 600 dólares mensuales que -me imagino- sirven para la manutención de sus tres hijos, muy aparte del gasto escolar. Según el doctor Enrique Ghersi, el cantante no le entrega lo que se comprometió a dar, sino 'a puchitos'. María, estos temas de separaciones y responsabilidades de los maridos se dan hasta en las mejores familias. Hay que hablar claro. Cuando una pareja joven se separa, la mujer te quiere sacar lo más que pueda. Incluso más de lo que verdaderamente necesitan los hijos, todo para que no tengas un excedente, pues piensa que 'te vas a ir a juerguear y a gastar la plata con las trampas'. Y los hombres tampoco quieren darle todo el billete que pide la mujer para los hijos, porque juran que se lo gastará en ropa para salir con sus amigas a bailar. Allí podría conocer a un 'vividor' y perder la cabeza. Lamentablemente, estos casos son extremos. La primera ley que debe imperar en una relación definitivamente rota es que, tanto la esposa como el marido, se olviden con quién salen o dejan de salir sus ex parejas. Eso no interesa, lo único que debe interesarles es el bienestar de los hijos, que quieren tanto al padre como a la madre, y de por sí sufren por la ruptura que, a veces, ni comprenden. Sin embargo, también es bueno que si la madre se queda con la casa que pagó o compró el marido, la respete y no la utilice para hacer todos los fines de semana juergas con sus amigos y amigazas y, peor aún, meter a dormir a su nueva pareja. Sé del caso de un futbolista que se separó y su esposa metió a su residencia a un patita vagazo, que vivía con la plata que mandaba el jugador para la comida y manutención de sus hijos, y hasta se ponía la ropa que el pelotero había dejado en el ropero. Así tampoco es". Pucha, ese Chato se pasa, pero sé que el sí se raja por sus hijos pese a estar varios años separado. Me voy, cuídense.
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