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Este Búho, como muchos otros cinéfilos, tiene en su retina a una Jodie Foster chibolita, haciendo de prostituta de Nueva York en 'Taxi driver', esa clásica película de Martin Scorsese. Cuando está tan de moda hacer encuestas sobre los mejores filmes del siglo, vía Internet, nunca aparece esta cinta, donde un taxista desquiciado, como Robert de Niro, se obsesiona por la vida de una prostituta menor de edad. Contrariamente a las niñas prodigios del cine, Jodie logró pasar esa infranqueable barrera. Recuerdo a la gran Judy Garland, quien nunca pudo superar su extraordinario papel que tuvo en 'El Mago de Oz' o la mismísima Shirley Temple, que de niña fue una estrella y de grande tuvo que meterse a la política.
Jodie Foster se convirtió en un ícono del cine en la gran película de Jonathan Demme, 'El silencio de los inocentes'. Allí encarnaba a una novata agente del FBI, al que el cazurro jefe Jack Crawford utiliza para enamorar a un siniestro y brutal asesino en serie: el doctor Hannibal Lecter, quien tenía la predilección de comerse a sus víctimas. Ese filme la encumbró con el Oscar, a la mejor actriz. Su vida personal siempre fue algo misteriosa, se especulaba que la gran estrella de Hollywood era lesbiana. Contrariamente a otras divas de 'La meca del cine' como Rossie O'Donnell o Ellen De Generes, que asumieron públicamente su opción sexual, Jodie Foster prefirió guardar silencio. Los hombres chismosos de Hollywood seguían su carrera y se daban cuenta que la gran actriz no tenía ningún galán que la enamorara. Por ejemplo, en esa gran película, donde ella se queda encerrada con su hija en un departamento de lujo de Nueva York, ante los ladrones encabezados por Forest Whitaker, interpreta el papel de madre divorciada. En la misma cinta que la catapultó al Oscar, ella no cede a las insinuaciones del jefe del FBI, el inspector Crawford. Este Búho cree que la ganadora del Oscar estaba esperando el momento para salir del clóset y decirle al mundo que es feliz con su compañera de toda la vida. Ojalá no le pase lo que a Ellen De Generes y Anne Asher, quienes declararon su amor a todo el mundo, fueron la comidilla de la prensa del espectáculo por años y, al final, terminaron. Y la rubia Asher volvió a ser heterosexual y se casó, teniendo un hijo. Así es el cambiante mundo de Hollywood. Apago el televisor.
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