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Este Búho no es cucufato. He visto con estos ojitos cuando jugadores que habían ganado un partido trascendental, festejaron con licor en el hotel con justa razón. Después del gran triunfo de la 'U' sobre Peñarol, en el mismísimo 'Centenario', mientras en el hotel los periodistas entrevistábamos al entrenador Víctor 'Pichicho' Benavides, las cajas de chelitas heladas y roncitos subían a las habitaciones de los héroes de la jornada: Carazas, 'Mágico' Gonzales, Carranza, el 'León' Rodríguez y compañía. ¿Quién podría criticarles el festejo? Igual cuando la selección de Juan Carlos Oblitas derrotó sorpresivamente a Colombia, en Barranquilla, por las Eliminatorias con gol de José Pereda. Allí, el 'Ciego' se hizo el loco y dejó que sus muchachos dieran rienda suelta a su merecida alegría. Reitero, ¿quién podría criticarlos? Pero otra cosa es lo que sucedió con el equipo de Chemo. Los jugadores estaban en concentración rígida, pues dos días después iban a jugarse la vida ante Ecuador. Los norteños esperaban al Perú concentrados en un cuartel militar. Desde allí empezaron ganando. Por eso terminaron goleando a un grupo de jugadores resaqueados y sin piernas. 'Chemo' del Solar ni siquiera estuvo en el hotel, mientras que sus pupilos se desbandaban. Jaime Bayly asegura que nunca durmió con sus jugadores. Grave error. ¿Estaría pensando en qué terno usaría o qué estilista le echaría gel en el pelo? Nada de eso. Sin disciplina, este grupo de jugadores se va al diablo. Sergio Markarián, con varios de ellos, sacó a Cristal subcampeón de la Copa Libertadores. El 'Mago' mandaba a su cancerbero, el preparador físico Mario Mendaña, a las habitaciones. El barbón tenía un juego de llaves e interrumpía el sueño. Es que hubo antecedentes. Una vez, le jugaron una broma: Miguel Rebosio se disfrazó de mujer y cuando entró, Mendaña gritó: '¡Sergio, los descubrí!' Allí, el 'Conejo' se sacó la peluca y todos se mataron de risa. Después, a dormir tranquilitos. Jorge Luis Pinto, quien sacó campeón a Alianza Lima, luego de 18 años, se aparecía en la casa de Waldir Sáenz algunas madrugadas para comprobar que estaba durmiendo. También llamaba a los jugadores a las horas más insospechadas. Los trabajó a la 'guerra psicológica'. A Jayo, quien se le rebeló, el colocho no lo tomó en cuenta en el partido del título. Hace poco botó a Tressor Moreno, en Colombia, por indisciplina. Hoy cosecha éxitos, mientras 'Chemo' fracasa como un entrenador blando y sin personalidad, a tal punto que los jugadores convierten la concentración en 'Las Cucardas'. Apago el televisor.
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