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Este Búho le rinde un homenaje a un ídolo de la canción en español. Confieso que las penas del corazón que empecé a sufrir en la edad veinteañera me llevaron, de manera irrenunciable, junto a la música de Tom Waits y Elvis Costello, a José José. Y lo repito, todo aquel que quiera que su corazón no sea sólo un músculo del cuerpo humano, debe conseguirse dos CDs de 'El Príncipe'. Uno de ellos es 'Reencuentro' (1977). Su acercamiento a Rafael Pérez Botija, el mítico productor español, lo catapultó por todo lo alto. 'Gavilán o paloma' y 'No me digas que te vas' son canciones clásicas. Admito que nunca los temas románticos me habían atrapado el 'bobo'. A los 18 años, en plena Universidad San Marcos convulsionada, mi tía Nena llevó a la casa ese mítico LP llamado 'Reencuentro'. Escuchaba 'No me digas que te vas' con el corazón en la boca, producto de una terrible experiencia con una hermosa estudiante de Derecho, izquierdista como yo, que nunca se contentó con estar con este columnista honesto y de base, y prefería a los 'Cuadros', viejos zorros treintones, eternos estudiantes sanmarquinos de Medicina. Pero salí del hoyo como el ídolo charro. El problema del cantante es que volvió a recaer.
Ahora voy a confesar que aquella infausta noche de 1990, este Búho, después del desastroso show que dio José José, lo fue a buscar al hotel e intercambiamos algunas palabras. 'La nave del olvido', me dijo, 'era un tema que un gran compositor argentino amigo mío había hecho para un compatriota suyo'. Una noche, recuerda el cantante, me crucé con él en la Zona Rosa. 'José, anda a mi casa ahorita, para que escuches algunos temas'. El asunto es que le hizo escuchar 'La nave del olvido'. Esa me gusta, dijo 'El Príncipe'. 'Lo siento', fue la respuesta, 'este tema se lo doy a mi paisano' (un cantante de alguna popularidad en Argentina). Me contó que se quedó triste y frustrado. La canción fue grabada por el gaucho y no pasó nada. Fue ignorada en las radios. No tenía 'feeling'. Cuando pasaron algunos años, José José la grabó. Hoy, es una pieza importante y única en el mundo de la música romántica latinoamericana. Para finalizar, quiero recordar el último acercamiento a la música del maestro. Ese monumental homenaje que le hicieron los mejores grupos y solistas mexicanos. 'Tributo a José José', se llamó el disco. En verdad, nunca los temas románticos del maestro sonaron tan telúricos y tan vigentes en las voces de grupos tan disímiles como Molotov, que interpreta la mejor canción: 'Amnesia', Control Machete, El Gran Silencio, Julieta Venegas, La Ley de Chile, que la maleó con 'La nave del olvido' y La Lupita, quien me encantó con una desquiciante versión del mismo tema. Apago el televisor.
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