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Vladimiro Montesinos era para todo el Perú el verdadero presidente y el hombre más poderoso del país, incluso sobre el gobernante Fujimori. Era Montesinos quien convocaba a los comandantes generales de las Fuerzas Armadas, al ministro de Defensa y directores de la Policía, para darles órdenes, inclusive para carajearlos. Y todos agachaban cobardemente la cabeza, pese a que el siniestro asesor medio pelado que nunca daba la cara, fue echado como un apestado del Ejército por traición a la patria, al espiar secretos militares a favor de Estados Unidos. Pero el hombre más poderoso del Perú, al rayar la madrugada, llegaba a su bunker en Arica. Allí lo esperaba 'su gatita', la única persona que lo hacía postrar a sus pies. La que le hacía pedir perdón, de rodillas. La que lo cacheteaba y atormentaba cuando abandonaba la sala vestida solo con perfume francés y pasaba frente a los guardaespaldas que miraban con un ojo y luchaban por controlar la incontenible erección. El 'Doc' lloraba, maldecía, le pedía piedad.
Luego ella lo mimaba, le bailaba las danzas más atrevidas y lo llevaba a la cama. En esas circunstancias la joven lo tenía en su poder y le pedía los más difíciles favores. Ya no plata, departamentos para su angurrienta familia, sino la libertad para uno de sus hermanos, preso en 'Lurigancho' por tráfico ilícito de drogas. Matilde Pinchi Pinchi dijo al juez que escuchó cuando 'Vladi' gritaba y peleaba con Jackie. Ella, según Matilde, dijo lo siguiente: '¿por qué no sacas a mi hermano, si está en tus manos? Si tú eres el número uno, ¿por qué no me ayudas?'. Tal fue la insistencia de Jackie, que el 'Doc' encargó el 'caso' a su asesor legal Pedro Huertas. El medio hermano de Jackie, Félix Américo Ortega, alias 'Gato Félix', salió 'indultado' por el corrupto Poder Judicial de Montesinos. Los filósofos de la calle llaman a esas situaciones: 'el poder del calzón'. Hoy, el 'cuñadito' de Montesinos volvió a caer preso, esta vez por robo agravado a un anciano y por drogas. Qué vergüenza, el 'Doc' sabía que estaba liberando a un delincuente irrecuperable, pero los movimientos de su 'gatita' pesaron más. Apago el televisor.
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