25 de noviembre de 2007
La última pelea de Mailer
Por: El Búho
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La muerte de un personaje, como el escritor Norman Mailer, estremeció a este Búho. A pesar que este viejo gladiador de mil batallas tenía 84 años, como admirador no sólo de su obra, sino de su postura antibelicista, de su incansable vida luchando contra la corriente, con uñas y dientes, yo pensaba que hasta podría derrotar a la muerte cuando ésta se le presentara. Pues era de esos genios con los guantes siempre puestos, viviendo sus horas como si los salones, las cátedras, la TV y hasta el dormitorio conyugal, fueran un ring de box. Fue autor del clásico 'Los desnudos y los muertos' (1948), escrito a los 25 años, pero es 'El parque de los ciervos' (1955) el que marcó a este Búho. Será porque describió, magistralmente, un mundo como el de Hollywood de la época dorada. Nunca me importó que la crítica la considerase una 'novela menor' en su vasta obra. Ellos no le perdonaron que sea un gran provocador. Al punto que él, un judío, escribió la última novela de su vida, 'El castillo en el bosque', ¡sobre la infancia de Hitler! Sin embargo, a Mailer lo conocí primero desde mi adolescente afición al boxeo. En secundaria juntaba recortes de crónicas de peleas de los grandes boxeadores de todos los tiempos. Ni me perdía los segmentos de los nocauts de 'Gillette' de TV. Por eso aluciné con de su legendaria crónica sobre el gran combate entre Muhammad Alí, retador y George Foreman. Mailer estaba del lado del bueno, Alí. Su crónica fue expresamente a su favor. Viajó hasta Zaire para el combate. Al llegar se plantó ante Alí y el dijo: 'Sé quién eres, pero es mejor que ganes esta pelea. Si no lo haces, lo que te queda es ser un maestro de escuela'. Y luego le pidió trotar con él. El boxeador lo citó a las 3 de la mañana pensando que a esa hora estaría chupando en el hotel. Mailer llegó y resistió tres kilómetros, pero increíblemente, a los dos kilómetros de recorrido, Alí le dijo sorprendido: 'Cuando tenga tu edad, ya no tendré fuerzas ni para correr hasta la esquina. Ya estoy cansado'. Y se quedó parado, mientras el escritor siguió adelante, sudando vodka. Mailer no sólo fue un combativo activista contra la guerra de Vietnam, mujeriego, antifeminista y borrachín, sino que se bronqueaba con los grandes escritores de su época. Gore Vidal o Truman Capote, quien nunca le perdonó que criticara su brillante novela de 'no ficción' 'A sangre fría', para después, en 1979 ganar por segunda vez el Premio Pulitzer con 'La canción del verdugo' sobre la vida de un condenado a muerte, utilizando la técnica de Capote. Tal vez por ello, Norman llegó a decir que 'Capote era el escritor perfecto de mi generación'. El maestro definió así a Muhamad Alí, o tal vez se retrató a sí mismo: 'Cuando Alí pasa, las mujeres componen un suspiro audible. Los hombres miran hacia abajo'. Apago el televisor.

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