Domingo, 12 de agosto de 2007
'Zcuela Cerrada'
Por: El Búho
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  • Este Búho se ve en la imperiosa necesidad de escribir sobre el rockero recientemente desaparecido Edwin Núñez, vocalista, letrista y líder absoluto de una de las bandas fundamentales del movimiento subterráneo: Zcuela Cerrada. Con su voz gruesa, lideraba un grupo que se diferenciaba de los demás de su generación, hijos del punk de Los Ramones o Sex Pistols. Zcuela Cerrada me impactó no sólo porque dentro de los límites de su voz, Edwin le daba un toque oscuro que me parecía prestado de Nick Cave y, musicalmente hablando, con el saxo de Arturito 'insurgente', a Roxy Music de Bryan Ferry. Seguro que si hubiese tenido un presupuesto, Edwin hubiese puesto un coro de negras detrás de la banda. Pues se notaba que le imprimía al grupo las influencias que tenía: mucha música negra que destilaba esa vieja casetera de la casa de sus abuelos en la Unidad Vecinal N° 3. El destino quiso que una tarde, la poeta Patricia Alba se enterara que este Búho estaba embarcado en un proyecto periodístico con el gordo Guillermo Thorndike y me pidió que incluyera a Edwin. Recordé que en la legendaria revista de rock 'Esquina', que dirigía "scar Malca, Edwin había sido puntal. No sólo por lo chamba que era, sino porque se distinguía por la rigurosidad de sus investigaciones. Integramos un buen equipo para hacer informes amplios, pese a que discrepábamos en algunos aspectos, pues yo ya era un desencantado y él tenía ilusiones. Del trabajo surgió la amistad. Formamos una mancha sanmarquina, entre otros, con Juan Damonte y Walter Espinoza, y jugábamos pelota los sábados contra los mecánicos de Rigel, frente a San Marcos, que tenían a un chibolito de 12 años que la movía como los dioses: ¡-ol Solano! Núñez leía buenos libros. Fue él quien me prestó y me hizo adicto a uno de mis escritores favoritos, el creador del periodismo 'gonzo': Hunter S. Thompson, 'Los ángeles del infierno', el histórico libro donde el protagonista se introdujo en el corazón de la pandilla más violenta de Norteamérica. El libro terminaba cuando los motociclistas se cansaron de Thompson y lo masacraron, volándole varios dientes. Juntos llegamos también al diario 'Página Libre'. Después se dedicó a la labor editorial y planeaba reactivar su mítica banda. El destino no lo quiso y se nos fue. Toda la gente recuerda su clásico tema: 'La esquina es la misma'. Yo me quedo con la inigualable 'El club de la calle'. 'En el club, en el club de la calle no se miente /el club de la calle permanece'. Donde estés siempre habrá una esquina y un club de la calle para todos nosotros, querido 'Tribi'. Apago el televisor.
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