Junto al cuerpo estaba el vaso con restos del letal brebaje que había tomado para acabar con sus días. "Si no llegó a terminar el veneno es porque poco después de los primeros tragos empezó a convulsionar y retorcerse de dolor, antes de expirar", señaló un agente policial que llegó al lugar del suicidio.
Consternados por el macabro cuadro, familiares del occiso dijeron que el sujeto que lo frecuentaba lo habría obligado a beber el raticida, luego de varias horas de discusión.