La estrategia se fundamenta en una correcta alimentación, actividad física, no fumar y realizarse -a partir de cierta edad- chequeos preventivos.
En la mujer, se debe asegurar el buen estado de las mamas y el cuello uterino, así como los otros órganos reproductores. Las buenas condiciones de vida (con trabajo y vivienda apropiada y tiempo para el descanso), así como el bienestar psicológico (esparcimiento y sin tensión), completarían una situación óptima para el fomento de la salud.
En estas 3 técnicas médicas: terapéutica preventiva, educación sanitaria y reconocimiento médico; esta última es fundamental, con potencial eficacia y aplicación en sujetos aparentemente sanos. Cuando en una persona aparentemente sana se detecta una enfermedad, se puede aplicar tratamientos precoces que detengan la evolución natural de la patología. Si se detecta susceptibilidad sin enfermedad, se puede aumentar la resistencia.
La prevención de la enfermedad y el diagnóstico precoz de la misma son la mejor manera de conseguir dar años a la vida y, sobre todo, vida a los años.