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Los ácidos grasos Omega 3 son grasas poliinsaturadas que forman parte de la estructura y regulan la función del hígado, corazón, retina, tejido adiposo y cerebro. Son precursores de las hormonas llamadas eicosanoides que tienen propiedades antiinflamatorias y vasodilatadoras. También agudizan la memoria, disminuyen los niveles de triglicéridos en la sangre y evitan los infartos.
En las mujeres pueden ayudar a evitar los cólicos menstruales, la preeclampsia, la depresión posparto, los problemas posmenopáusicos y la osteoporosis.
Entre los ácidos grasos Omega 3 están el ácido alfa-linolénico de las nueces, la linaza, el aceite de canola y de soya, es considerado un nutriente esencial para el organismo y su deficiencia puede ocasionar retardo del crecimiento y el desarrollo neurológico.
Las grasas Omega 3 llamadas DHA y EPA están presentes en la grasa de pescados de agua fría (atún, sardina, caballa, bacalao, cangrejo y langosta), intervienen en el desarrollo del cerebro y la retina del niño. Se sugiere consumir entre 0.5 y 1 gramos de grasas Omega 3 al día a través de una ración (80-100 g) de pescado, 1 cucharada de aceite de soya, linaza o una cucharadita de aceite de pescado. Al ingerir estas grasas, es necesario una cantidad suficiente de frutas y verduras ricas en antioxidantes para prevenir su oxidación celular.
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