Los autores señalan que la fiebre es parte del proceso inflamatorio normal del organismo, después de recibir una vacuna. En ocasiones, el paracetamol se administra profilácticamente para aliviar el miedo a que haya fiebre alta o convulsión febril en el niño, después de las vacunas de rutina; pero si bien este medicamento reduce la fiebre posterior a la inmunización, también disminuye la respuesta del niño ante algunos antígenos de la vacuna. Por eso, "el uso de paracetamol profiláctico no debería ser recomendado como rutina", concluyen los autores.
Los investigadores realizaron dos estudios, uno en las vacunaciones infantiles iniciales (contra neumococo, gripe hemofílica tipo B, difteria, tétano, tosferina, hepatitis B, polio y rotavirus) y otro durante las de refuerzo. Encontraron que el paracetamol interfiere con las respuestas ante la vacuna si se administra de forma preventiva, pero ese efecto sería menor si se usa una vez que aparece la fiebre.