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La vitamina A es mejor conocida por su importante función visual, pero también participa en la formación de la piel, los pulmones y los intestinos. Por ello, su deficiencia altera la apariencia y la función de estos órganos.
Los niños están en mayor riesgo de presentar deficiencias de vitamina A, porque aún no tienen reservas suficientes en el hígado.
Para prevenir la falta de esta vitamina, es importante tener alimentos ricos en este micronutriente, en la alimentación de los niños a partir de los 6 meses. Se aconseja darles, por lo menos tres veces a la semana, verduras o frutas de color anaranjado o amarillo, como zanahoria, plátano de la isla, durazno, mango, papaya, zapallo y camote.
Las verduras de color verde oscuro (espinaca, acelga, brócoli) también son ricas en vitamina A, así como el hígado, la leche y la yema del huevo.
La vitamina A debe consumirse con una pequeña cantidad de grasa para asimilarse de forma eficiente. Las carnes, lácteos y huevos tienen suficiente grasa para permitir la absorción de la vitamina A, sin embargo, las verduras necesitan acompañarse con una pequeña cantidad de grasa para posibilitar su asimilación.
Recuerde añadir una cucharadita de aceite vegetal a las ensaladas, sopas o guisos de verduras para asegurar un buen aprovechamiento de la vitamina A.
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