El tratamiento con vacunas antialérgicas se inició con inyectables, vía subcutánea. Hace algunos años, la aplicación de 2 a 3 dosis de vacuna por esta vía es reemplazada por vacunas en gotas, administradas en ayunas, lo cual es menos traumático sobre todo para niños.
Las vacunas antialérgicas son un paso complementario y solo cuando el alergista lo considera necesario por un lapso no menor de 2 a 3 años (aunque en los 6 primeros meses ya comenzará a haber menos síntomas alérgicos y mejoría notable).
El tratamiento con medicación puede ser con aerosoles (para resolver las crisis y como manejo preventivo que mantiene sin síntomas sobre todo en otoño, invierno y primavera); pero el problema es que los pacientes no siempre lo usan de forma correcta.
El uso de vacunas contra influenza, neumococo, difteria, tos convulsiva y tétanos, etc., son muy importantes junto a otras medidas como evitar el contacto con personas resfriadas.