A pesar de estar sin fiebre, puede ser por complicación de una patología previa del tracto respiratorio alto como un resfrío común, faringitis aguda o por una infección pulmonar de inicio súbito. Requiere consulta médica, incluso de emergencia. La confirmación se hace con examen clínico y radiografía de tórax.
Las neumonías más frecuentes son locales, comprometen un lóbulo pulmonar y responden con relativa facilidad a los tratamientos médicos correctos y agresivos. Afectan con frecuencia a los niños y ancianos; por eso, a esta edad, se recomienda la aplicación de vacunas para prevenir la gripe por influenza.
La vacuna antineumocóccica protege de las bacterias más frecuentes que ocasionan este mal y la vacuna contra la bacteria Hemofilus Influenza para este microbio que suele causar la neumonía y meningitis.
La buena alimentación, así como evitar los cambios bruscos de temperatura y contacto con personas resfriadas, son también elementos importantes para prevenirla.