El riesgo promedio de una mujer, en los países menos adelantados, es 300 veces mayor al de la mujer que reside en un país industrializado. Esta tasa de mortalidad muy desigual, se debe tener en cuenta cuando se presentan complicaciones en el embarazo y el parto.
Asimismo, por cada mujer que muere, al menos 20 sufren enfermedades u otras consecuencias graves relacionadas con el embarazo, lo cual significa que alrededor de 10 millones de mujeres padecen anualmente estos trastornos. Entre las complicaciones del parto están: hemorragias (25% de las muertes maternas), infecciones (15%), abortos practicados en malas condiciones de seguridad (13%), eclampsia o trastornos de hipertensión relacionados (12%) y la obstrucción en el parto (8%).
Las investigaciones han mostrado que al menos el 80% de las muertes maternas se habrían podido evitar con acceso a servicios esenciales de maternidad y atención básica de la salud.