Para el buen descanso del niño, se recomienda establecerle rutinas desde pequeño: baño, cena o toma de leche por la noche, un período de intercambio afectivo y juego fuera del dormitorio y acostarlo para que duerma. No se le debe acostar dormido, acunándole, tampoco tocando el pelo de mamá o papá ni quedarse a su lado hasta que se duerma, sino ante un despertar reclamará esos vínculos dependientes para volver a dormir.
Una vez puesto en su cuna (con móviles que no supongan riesgo), se debe despedir del niño brevemente, con normalidad. El bebé de pocos meses se queda dormido tras la toma de leche. Si al tercer o cuarto mes sigue con dificultad para dormir, o se despierta muchas veces por la noche, no para tomar leche, sino solo para chupetear el pezón o la tetina (probablemente porque han establecido eso como vínculos para dormir), consulte a su pediatra.
Recuerde que no debe dormir en la misma cama de los padres. Si duerme en la habitación de ellos, ponga un separador de ambiente.