27 de octubre de 2009
Padres e Hijos
Fernando Maestre - Sicoanalista - CMP 01232
Controle el uso del chupón
El chupón, ese artefacto pequeño que casi todos los padres les dan a sus hijos no bien han nacido, se convierte en la solución 'pacificadora' de la familia ante los gritos y laberintos que los bebés producen en la casa. Pero si esto cierto, es necesario recordar algunas reflexiones que el psicoanálisis aporta:


Cuando un bebé chupa el chupón y se calma, está dándole satisfacción al deseo que, a esa edad, proviene de la pulsión sexual oral.

El placer que tienen los niños al chupar es un placer sexual oral, prueba de ello es la afición que tienen tanto hombre o mujeres a las actividades sexuales orales de adultos. Por ello, si por la calma familiar se le cierra la boca a un bebé usando largo tiempo el chupón, lo que se está haciendo es incentivar y fijar una actividad pulsional sexual que debe tener su época de existencia, no más del año de vida puesto que el desarrollo sexual tomará, a partir de ahí, otros rumbos.

Por eso se les recomienda a los padres no dar chupones a los bebés después del año de vida porque con el tiempo, cuando sean mayores, estos podrán tener tendencias sexuales muy fijadas en la boca y que llevan a problemas de adicción como fumar, beber, consumir, hablar en exceso, ser dependientes, pedilones, hambrientos, sedientos, llorones, etc. Por ello controle el uso del chupón en su hijo y evite estos problemas.

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