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El estrés, durante la adolescencia, puede incrementar la posibilidad de tener sobrepeso y obesidad. Cuando un adolescente está más preocupado, por ejemplo, por tener bajas notas en el colegio, es más propenso al sobrepeso.
Comer en exceso y hacer muy poco ejercicio pueden ser respuestas del adolescente frente a las situaciones estresantes que atraviesa. Pero, además, el hecho mismo de tener obesidad es un factor estresante para el adolescente, creando un círculo vicioso que dificulta la reducción de peso.
Para resolver con éxito el sobrepeso, en la adolescencia, es necesario mejorar de forma conjunta la alimentación y la salud mental. Una alimentación baja en calorías es tan importante como un ambiente positivo en el hogar y la escuela.
Si el adolescente come compulsivamente, disminuya la disponibilidad de los alimentos que más le gusta comer en casa o sustitúyalos por opciones pequeñas con menos calorías. Es importante que el adolescente coma despacio, porque hacerlo muy rápido ocasiona que coma más cantidad sin darse cuenta.
Recuerde que motivar al adolescente a caminar, practicar deporte, escuchar música o hablar con alguien son maneras de ayudarlo a relajarse y elevar su autoestima.
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