27 de octubre de 2009
Padres e Hijos
Fernando Maestre - Sicoanalista - CMP 01232
El exceso del amor materno
No todo lo que se llama 'amor de madre' viene oleado y sacramentado. El instinto materno, tan idealizado por la mayoría, puede tener serias deficiencias y excesos que han llegado a lastimar seriamente a los hijos.


Hoy señalaremos tres de los más comunes trastornos del instinto materno que abundan en nuestra sociedad:

El primero es la tendencia a embutirlo de comida al hijo, al punto de hacerlo vomitar o convertirlo en un futuro bulímico o anoréxico.

Un segundo exceso tiene que ver con aceptar que el niño se meta a dormir en la cama de la madre, que lo admite porque 'pobre mi hijito tiene miedo', deformando así su proceso educativo, pues al final terminará con un complejo de Edipo perpetuado.

Finalmente, creer que la única persona que entiende al hijo es ella, por lo que sacará al padre de la crianza cotidiana del niño, apropiándose la potestad de ser 'la única' que premia o castiga, que educa, que determina lo fundamental y, sobre todo, creer que solo ella es quien sabe qué es lo mejor para el niño.

Seamos positivos, el padre no necesita de intermediarios para participar en el desarrollo de su hijo. Si hay una madre absorbente, él deberá hacer valer sus derechos sobre su hijo.

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