El consumo del cigarrillo, durante el embarazo provoca mayores probabilidades de aborto espontáneo, nacimientos prematuros, complicaciones en el parto y alteraciones espermáticas en el feto.
Asimismo, produce menor ganancia de peso esperada en el recién nacido; es decir, los hijos de madres fumadoras nacen con unos 250 gr de peso menos, que los de madres no fumadoras.
El consumo habitual de cigarros también afecta a la mujer antes de iniciar el proceso de gestación. Según estudios, el 54% de mujeres fumadoras tardan más en lograr un embarazo (hay reducción de la fertilidad entre un 10 a 20%).
Las fumadoras que recurren a un tratamiento de reproducción asistida no tienen tan buenos resultados, tardan más tiempo en quedar embarazadas, aunque si cesan el hábito logran mejores resultados.
Es preciso aclarar que no hay evidencia científica de que consumir cigarros 'light' sea menos perjudicial para el feto que los cigarros habituales, por lo que se recomienda abandonar por completo el consumo de cualquiera de sus tipos.