Si la mujer llega a concebir a los 50 años -en la mayoría de los casos, mediante técnicas de reproducción asistida- debe ser consciente de que tiene un porcentaje mayor de contraer enfermedades como hipertensión, diabetes y derrames cerebrales.
En relación al feto, existe mayor riesgo de malformaciones y es muy probable que el niño nazca por cesárea (y es preferible, pues hay probabilidad de sufrimiento fetal y prolongación del trabajo de parto).
El chequeo materno fetal debe ser constante, y desde el inicio del embarazo. Este incluye análisis de morfología fetal, ecografía genética y 4D, estudio fetal Doppler y volumetría fetal, entre otros que permitirán evaluar la salud, desarrollo y bienestar de la madre y el niño. Es indispensable que la mujer goce de buena salud, así se minimiza la probabilidad de complicaciones.
Se recomienda que consuma a diario ácido fólico (400 microgramos), mantenga dieta rica en alimentos nutritivos, no beba alcohol, no fume ni esté expuesta al humo del cigarro, etc. Si la mujer sigue las recomendaciones de su médico, apunta a un embarazo exitoso y a la concepción de un niño sano.