27 de octubre de 2009
Padres e Hijos
Fernando Maestre - Sicoanalista - CMP 01232
La rebelión de los púberes
La pubertad empieza a los 11 años y con ello se presentan una serie de cambios, entre los cuales está la rebelión y la necesidad de desafiar a los padres de la manera más insolente. Muchas veces llegan al extremo de declararse en huelga de comida, de estudios o de ir al colegio.


Su lenguaje grosero indica que están pasando por un momento de crisis y agresividad marcada, y los padres, que hasta entonces habían tratado con un niño amable, ahora se encuentran con un joven volcánico que es capaz de generar en ellos tristezas y preocupaciones jamás antes pensadas.

A la pregunta de '¿por qué pasa esto?', sigue una respuesta triple:
-La primera es que estos jóvenes acaban de descubrir que ellos tienen la suficiente fuerza y capacidad de decisión, además de no necesitar a sus padres para pensar.

-Luego se sienten muy extraños, porque no están nada cómodos con el baño hormonal que sus cuerpos les están produciendo a diario. La testosterona los vuelve así, desafiantes e irreverentes.

-Finalmente, porque comprenden que necesitan separarse de sus padres porque de no hacerlo seguirán recibiendo sus órdenes y ellos jamás crecerán ni podrán desarrollar sus propias ideas aunque estas sean equivocadas.

Por ello no queda más que llenarnos de paciencia con ellos y esperar que maduren algo más.

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