Así se puede sentir un rechazo angustioso por las cosas más insólitas, por ejemplo, fobia a subir en un ascensor o estar en lugares muy abiertos como plazas públicas, o incluso a las palomas o las arañas.
Las fobias deben ser entendidas como serias alteraciones emocionales causadas por traumas infantiles, principalmente en el campo de la sexualidad. Se trata de niños amenazados, golpeados por haber presentado algún tipo de manifestación sexual. También se observa en pequeños violados o tocados lascivamente, sintiendo que no tenían protección de sus familiares o cuidadores.
Las tres principales recomendaciones que proponemos son:
-Jamás agredir, ni ofender ni humillar sexualmente a un niño, pues esto puede convertirse en un trauma doloroso que lleve a una fobia.
-Buscar tratamiento psiquiátrico, puesto que se pueden beneficiar con dosis bajas de psicofármacos.
-Acudir a la psicoterapia, porque enfrentando el objeto del miedo o descubriendo las raíces que lo produjeron los síntomas se pueden resolver.