El problema que traería el exceso de chuponeo radica en que puede alterar su futura capacidad de amar del niño. Veamos algunas precauciones:
-Toda actividad oral, succión o chupeteo, no debe de excederse del primer año de vida debido a que durante el segundo año de vida el bebé necesita desarrollar otras fórmulas de comunicación.
-Nunca exigirle al bebé que chupe cosas para que esté tranquilo, pues es una forma de fijarle excesivamente la actividad oral.
-Finalmente, habrá que evitar que chupe su propio labio, su lengua y en lo posible los dedos de su mano por los efectos secundarios que puede generar.