* Cumplidas las 12 semanas de embarazo: a toda gestante se le debe hacer una ecografía fetal con énfasis en la búsqueda de marcadores ecográficos, los que (con tasas de confiabilidad que superan el 80%) permiten descartar anomalías cromosómicas y congénitas, así como algunos síndromes genéticos, como el Síndrome de Down.
También es recomendable incluir la ecografía 4D por ser uno de los exámenes más completos para conocer los problemas que pueda presentar el feto en su desarrollo morfológico (labio leporino, tumores en la espina bífida, malformaciones, ausencia de cráneo), así como visualizar sus rasgos y características físicas.
* El segundo chequeo debe efectuarse a las 20 semanas de gestación: con ecografía morfológica de tercer nivel, ecografía cervical y nuevamente la 4D.
* El tercer control será a las 28 semanas: con ecocardiografía fetal, control integral de salud fetal y la exploración Doppler de arterias uterinas, placentarias y de arterias cerebrales del bebé (evalúa el estado del feto, y puede predecir posible sufrimiento al momento del parto).
* El último control se puede realizar a las 36 semanas, según indicaciones del médico.