Para estos jóvenes la situación es muy difícil, pues regresan a las aulas con muchas heridas en su mente, entre ellas: la vergüenza de quien no pasó el año escolar, vuelven a un aula donde ya no están sus amigos y compañeros con quienes estuvo durante años, muchos regresan deprimidos tras haber pasado unas vacaciones tristes y angustiados preguntándose si podrán superar esta vez el reto escolar.
Cómo ayudar en esta readaptación
En primer lugar, nunca burlarse ni humillar al joven repitente, más bien estimularlo.
Recibirlo con el mejor trato posible, pues llega al aula en condiciones de inferioridad y necesita de sus nuevos amigos para sostenerse.
Los profesores tendrán 'doble cuidado', puesto que solo se nivelará en sus estudios si siente que está haciendo las cosas bien (lo sabe al tener aprobaciones y frases de optimismo del maestro).