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El ají contiene un componente natural llamado 'capsaicina', que origina la sensación de quemazón en la piel o el área del cuerpo con la que entra en contacto. Por ejemplo, los ojos. Sin embargo, investigaciones recientes señalan que esta sustancia usualmente reconocida como irritante, también es efectiva para reducir el dolor.
Ello se debe a que la 'capsaicina' del ají estimula a los nervios que generan la sensación de dolor, pero cuando un órgano ya está estimulado para sentir dolor, los científicos creen que la 'capsaicina' puede producir el efecto contrario, mitigándolo.
El ají también puede ayudar al sistema circulatorio, reduciendo la oxidación del colesterol sanguíneo y, contrario a la creencia popular, no ocasiona gastritis ni úlcera estomacal, sino que puede ayudar a proteger al estómago y reducir las bacterias.
Además, acompañar las comidas con ají, puede contribuir a controlar mejor los niveles de glucosa en la sangre, reduciendo la excesiva secreción de insulina que puede, en última instancia, conducir a la diabetes tipo 2.
Recuerde que, por ser un potente estimulante de las secreciones ácidas estomacales, las personas con gastritis deben evitar consumir ají.
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