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El cáncer de mama, una de las principales causas de muerte en el mundo, es una afección en la que se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos de la mama. Frente a esto, el chequeo periódico de enfermedades mamarias es el mejor aliado. Pero, ¿qué pasa en las gestantes? Aunque el pronóstico no empeora, sí es posible que se retrase el diagnóstico del posible tumor.
Y es que por los elevados niveles de hormonas femeninas, aumenta el volumen y peso en las mamas (se preparan para la producción de leche), y eso complica la rápida detección de posibles pequeñas masas anormales. De hecho, la mayoría de tumores se detecta dentro del año, después del embarazo, en estadio avanzado.
Al descubrirse tarde, y dado que la respuesta al tratamiento hormonal es menor, los tumores en las embarazadas se vuelven más agresivos.
Si la gestante presenta una alteración mamaria, debe hacerse una ecografía (facilita estudiar la mama densa y a diferencia de la mamografía no emite radiación) y, de ser necesario, una biopsia; sin posponerla para después del parto.
Las gestantes primerizas, mayores de 30 años, tienen de dos a tres veces más riesgo de contraer este cáncer que las menores de 20. Pero no se preocupe, tenga periódicamente revisiones ginecológicas pre y posnatales. Solo previniendo, se puede lograr la salvación.
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