Esto ha llevado a las familias a extremar los cuidados a sus hijos, lo cual me parece muy bien; sin embargo, no debemos olvidar que aún en los hogares más precavidos, siempre cabe la posibilidad de que los niños curioseen con sus cuerpos al lado de otros niños de su misma edad.
Es por ello también que la familia siempre debe tener claras las siguientes 3 ideas:
La primera es que la sexualidad infantil está presente en los niños desde que nacen, y le corresponde a la familia velar, cuidar y sobre todo educar sexualmente al niño.
Segundo, los juegos sexuales entre niños deben ser manejados por los padres. Si existen hermanos mayores que puedan colaborar, ellos serán quienes también apoyarán a los menores.
Finalmente, cualquier juego que sea entre niños, solo se puede considerar como un problema moral que puede ser manejado por la familia.